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Una empresa especialista en tiempo

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El rubro elegido como especialidad está avalado por un pasado de sólida trayectoria que la posiciona como líder en el presente, y una consistente visión de futuro que se adapta a los cambios en los procesosde sus clientes. Cronos, una empresa que hizo del tiempo su herramienta de trabajo.

Cronos es una empresa que nació en 1892 con la comercialización de relojes de control de personal. Actualmente su rubro es la fabricación y comercialización de productos que brinden soluciones para realizar control de personas, accesos, rutinas, y procesos, entre otras cosas. Desde 1940 es manejada por el apellido Ingham, que ya está transitando su tercera generación. 

Roberto Ingham (48) es desde 2003 el presidente de la compañía Cronos, que está ubicada en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, en la misma cuadra que estuvo desde sus comienzos.

En su oficina se aprecia y contempla la historia de la compañía con relojes y teléfonos de antaño, además de la presencia de las tres generaciones al momento de realizar esta entrevista. No sólo Roberto habla, también está Harry (84), su padre, quien supo ser el anterior presidente. Además, en una de las paredes y mirando hacia el escritorio principal, se encuentra Francisco Ingham, el inmigrante alemán que en 1940 compró parte de la firma para comenzar el legado de esta familia en la compañía.


Inicios

 En 1892 se fundó Mauthe & Co. En 1930 la compañía cambió de dueño y pasó a llamarse Heriot & Co, hasta que en 1936 fue adquirida por Don Gerardo Van Oppen, que la rebautizó como Cronos, nombre que sigue vigente en la actualidad.

De todas formas, la historia familiar comenzó en 1940, cuando Francisco Ingham se asoció con Erwin Goetz y compró el 80% de la empresa. Con estos nuevos dueños, la compañía tomó dos nuevos desafíos importantes. El primero fue la fabricación propia de su primer producto: el reloj eléctrico sincrónico a tarjeta, realizado en pequeñas tandas y con muchas piezas hechas a mano. El segundo desafío, fue la embarcación en la comunicación, con intercomunicadores y buscapersonas en altavoz. Este rubro se terminó transformando en otra firma del grupo, TELINEX (Telecomunicación Interna Externa).

"En 1982 mi padre fallece, mientras que en 1992, mi hermano Bernardo ya fallecido, y yo, compramos la parte de Erwin Goetz. En 2002 le compré a los herederos de Bernardo su parte, y ahora el dueño de la firma es Roberto", explica Harry, con la lucidez y memoria asombrosa que lo caracteriza. Roberto, por su parte, es dueño del 100% de la firma desde 2011, cuando les compró la empresa a sus hermanos.

Actualidad

La compañía actualmente se dedica al desarrollo, manufactura, distribución y comercialización de productos y servicios que brindan soluciones para realizar el control de personas, control de accesos, control de rutinas, control de procesos, control de infraestructura, y optimizar las comunicaciones mediante sistemas exclusivos de intercomunicación, equipamiento telefónico y audio.

 La tecnología y la sociedad avanza continuamente, y desde Cronos tienen claro este concepto, por lo que la investigación y el desarrollo son aristas fundamentales para mantener a la compañía vigente y de vanguardia. "Hay una proyección que para el 2050, el hecho de que la gente vaya a trabajar a una oficina va a caer un 50%. Cada vez más presente está el teletrabajo, por lo que un trabajo grande que estamos haciendo es que las personas fichen donde estén, no sólo desde la oficina. Por geolocalización, o definición de zonas, en un determinado horario podrá fichar automáticamente", explica sobre uno de los proyectos más relevantes.

La presencia de Santander Río

El Banco fue de gran ayuda para el desarrollo y el crecimiento de la compañía. "Nos apoyamos en Santander Río para poder generar importaciones en el momento que era muy difícil importar. Todas las importaciones las hicimos a través del Banco, y en ocasiones también con su ayuda financiera", explicó el actual presidente de la firma, y agregó: "también liquidamos los sueldos por ahí, que es importante que funcione bien, además de los beneficios que les da a los empleados. El Banco deja operar bien a distancia, y eso también es un plus"


En primera persona (con la segunda y la tercera generación)

Santander Río: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ser su propio jefe?

Harry Ingham: El ser patrón de uno mismo es asumir responsabilidades muy grandes, y más en un país como el nuestro, con tantas fluctuaciones políticas. Ha significado no dormir muchas noches. 

Roberto Ingham: Hay otros aspectos también. Por un lado, es el desafío. Para la gente que es emprendedora y le interesa ser empresaria, es una forma de ser, es un desafío permanente. El desafío acá muchas veces inclina la balanza más por sobrevivir que por progresar, y lamentablemente en líneas generales todos perdimos mucho terreno intentando sobrevivir. 

¿Cuál fue su recorrido antes de llegar a la gerencia?

Harry: Me tocó hacer todo en la empresa. Desde repartir tarjetas y barrer el patio, hasta dirigirla. Acá nadie fue gerente desde el primer día. En mis comienzos, a esas dos primeras tareas las llamaba "Gerente de Logística" y "Gerente de Asuntos Ecológicos". Roberto: Para tener acceso para poder trabajar en la compañía, la filosofía era haber sido exitoso en otras empresas antes de poder venir, y no meritocracia por una cuestión generacional. Yo colaboré externamente con la empresa, además de haber estado trabajando en otras compañías.

¿Sentís una presión extra por llevar adelante una empresa con tanta historia?

Roberto: Si, se siente. Me rodea la historia. El peso está, yo también viví otras épocas de la compañía y vi distintos momentos de la empresa. Lo que importa también es cómo se sostiene en el tiempo la filosofía: la transparencia, mantener un buen nombre, mantener la cordialidad y el respeto. Hoy día por suerte la empresa está bien, está muy saludable, al día, cuenta con buena tecnología y hasta puedo decir que es vanguardista, en términos que tenemos productos que la competencia todavía no tiene.

¿Hay algún secreto especial para sostenerse en el tiempo?

Roberto: El secreto es no perder el norte. De mi período, que comenzó en 2003, hasta hoy, siempre fue una curva de crecimiento en el desarrollo, y eso es muy importante. Es darle contenido a lo que vos haces. Cronos pecó en un periodo de no hacer esto, y estuvo muy cerca de desaparecer. A vos te reconocen por algo, seguí haciéndolo y sostenelo en el tiempo. Obvio que hay que ser competitivos y hay muchas cosas para hacer, pero nunca hay que perder lo que uno sabe hacer.

¿Hay alguna regla de oro para las PyMEs?

Roberto: Siempre hay mucho ruido alrededor de las cosas que uno no puede controlar, entonces hay que dedicarse a lo que uno puede controlar y proyectarse en eso. La mayor competencia que miramos nosotros es frente a nosotros mismos. Aunque obviamente no dejamos de mirar a la competencia, sabemos que tenemos que mejorar nosotros respecto de nosotros mismos.
Harry: Objetividad sobre uno mismo, autocrítica y transparencia.

Para terminar: ¿Alguna frase que los identifique?

Roberto: La frase que usamos nosotros es confianza. Nuestro negocio es la confianza. A nosotros nos eligen por eso. Es muy invasivo nuestro negocio, toca todos los empleados de las empresas. La relación con la gente tiene que ser transparente y con confianza, ese es el modelo a seguir. Harry: Esta frase fue de mi autoría y la hice colocar en todas las oficinas con un marquito, y luego pasó algo raro. Clientes que venían a la oficina me empezaron a preguntar si les podía dar uno de los carteles para su propia oficina. Y me di cuenta que eso estaba inspirando a gente. Esa frase, que es cómica, va en serio: Toda empresa exitosa requiere cierta dosis de locura. 

TAGS: Empresas familiares, PyMEs Argentinas, Casos de éxito.

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