Contenido Principal
Santander Río

El Big Data llegó al deporte, se usa para elaborar estrategias de juego, prevenir lesiones, planificar entrenamientos y, además, brindar estadísticas a los fans. Enterate cómo se está utilizando.

 

 

Durante la actual temporada de la liga de fútbol español, Cristiano Ronaldo marcó menos goles, recuperó menos pelotas y dio menos pases que durante las últimas seis en el Real Madrid. Su promedio de gol actual es de 0,85 por partido, similar al de su primera temporada en el club merengue (2009/10). Solo le marcó un gol a los seis primeros equipos, cifra muy diferente a los nueve tantos de la temporada pasada, o los 16 de la de 2010/11. Los datos surgen de un informe de transferMarkt, un sitio especializado en el mercado de pases de los jugadores. El Big Data llegó al deporte. Y para quedarse.

Primero fueron las estadísticas a mano. Bill James, el pionero, anotaba en sus cuadernos todos los datos de la liga de béisbol. Pero, a mediados de los 90, las computadoras, con cada vez más capacidad de procesamiento, irrumpieron en la escena de la estadística. Y los números empezaron a influir en los precios de las contrataciones y los pases. En cada partido de la NBA, torneo de fútbol o de tenis, se juegan millones de dólares. En la Fórmula 1 es impensable la idea de no usar datos digitales. La escudería Lotus trabaja con EMC y una red de más 200 sensores por auto que generan más de 30 MB de datos por vuelta.

A finales de 2006, los australianos Shaun Holthouse e Igor van de Griendt fundaron Catapult, líder en el monitoreo por GPS de atletas de elite que visten sus equipos con sensores. La empresa trabaja con la mitad de la NFL, un tercio de la NBA y varios clubes de fútbol.
El rugby no es ajeno al fenómeno. El equipo inglés Leicester Tigers trabaja con IBM para estudiar a sus jugadores, elaborar planes de entrenamiento personalizado y tratar de reducir las lesiones en el plantel.

Pero no solo la ciencia de datos les sirve a deportistas y entrenadores. También es una manera de fidelizar fanáticos. Con la irrupción de las redes sociales como difusoras de contenidos en tiempo real, las estadísticas aumentan el entretenimiento del televidente. A la cuenta de Twitter MessiStats (@Messistats) no se le escapa ningún dato sobre el crack argentino.

Y durante el US Open de 2015, IBM comparó 41 millones de datos recolectados a lo largo de ocho años del torneo. En 1.700 partidos se identificaron 742 aces, por ejemplo. Los datos más importantes se entregan en tiempo real a la United States Tennis Association (USTA), que a su vez los comparte con los fans en sus medios sociales, sitios web y apps móviles.

En 2011, Mutu Alagappan trabajaba en Ayasdi, una empresa de análisis topológicos de grandes volúmenes de datos. El software que usaba era para la industria de la medicina, pero decidió probar con elbásquet. Analizó miles de rebotes, asistencias, puntos, faltas y pérdidas de pelota, y elaboró un mapa en 3D donde resaltaba con colores las posiciones de los jugadores. Para su sorpresa, no eran los puestos clásicos (base, pivot), sino más de 13 diferentes. Sin quererlo, revolucionó el mundo del básqueatos

En el mundial de Brasil 2014, Alemania no solo levantó la copa de la FIFA. También millones de datos. La Asociación Alemana de Fútbol (DFB) usó una solución de Big Data provista por SAP para mejorar el rendimiento de los jugadores. La aplicación Match Insights sirvió para apoyar el análisis de entrenamiento, preparación y participación del equipo. Oliver Bierhoff, exjugador de la selección alemana y manager del plantel en Brasil, dijo que el software transforma la manera en que entrenadores y jugadores viven el fútbol. En solo 10 minutos, 10 jugadores que usan tres balones pueden generar más de 7 millones de ítems de información. La aplicación procesa este volumen de datos en tiempo real y prepara el equipo para el siguiente encuentro. ¡Es una maravilla!. 

TAGS: Tendencias, Big Data, Procesamiento de datos, Planificación, Gestión, Toma de decisiones.

POR: © WOBI.

Santander Rio

Santander Río® 2017
Todos los derechos reservados.