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Mientras la tecnología impulsa el lanzamiento de una nueva generación de soluciones amigables con el planeta, empiezan a destacarse algunas de las principales tendencias que dominarán la actividad sustentable en los próximos meses y años.

Una encuesta realizada por el sitio especializado greenbiz.com entre los más activos protagonistas del movimiento “verge” —que se definen por ubicarse en “la intersección de la tecnología, la ciencia, el arte y la cultura”— permite anticipar la evolución de algunas de aquellas tendencias que incidirán fuertemente en nuestra calidad de vida.

A criterio de los “verge”, la búsqueda de caminos que conduzcan al ahorro energético, tanto por reducción del consumo como por la utilización de sistemas más limpios y eficientes, irá acompañada de cambios culturales que consolidarán las políticas de información abierta, transparencia y modelos colaborativos.

Para una mejor comprensión se sintetizan sus predicciones y comentarios en tres grupos de tendencias: las actuales y vigentes, las que se avizoran para el corto plazo y las que se estima prevalecerán a finales de la presente década.

El panorama actual

Según los expertos, la tendencia más vigorosa en estos meses ha sido la que conduce a la apertura de la información. De hecho, los jefes de gobierno de las potencias mundiales agrupadas en el G8 suscribieron un acta de adhesión a la información abierta, y el presidente norteamericano Barack Obama en particular ordenó abrir al público la información de fuente federal, dando lugar a la divulgación de datos antes ocultos sobre sustentabilidad, energía y contaminación.

Treinta estados norteamericanos ya contabilizan el comportamiento de los ciudadanos como un recurso de eficiencia energética, al igual que lo hace Dinamarca, uno de los líderes europeos en la materia.

Varios especialistas están convencidos de que los usuarios, a través de pequeños cambios de comportamiento, podrían lograr hoy mismo reducciones significativas en el consumo hogareño. Se apoyan, entre otras cosas, en un reciente estudio de McKinsey, según el cual una cultura de eficiencia energética estaría en condiciones de reducir hasta en un 20% el consumo en los Estados Unidos.

El fenómeno de la información abierta levantó vuelo en 2013 en la administración de ciudades como Nueva York, Seattle o San Francisco. Esta última creó el cargo de director de Información, una de cuyas responsabilidades es lanzar paquetes de datos sobre el consumo de energía en los edificios públicos de la ciudad. Además, San Francisco, Barcelona y Amsterdam se asociaron con la entidad de información abierta Cityzenith para proporcionarle una plataforma de datos útil sobre el tema.

La tecnología de los pequeños edificios, observan los consultados, está revolucionando la industria de la construcción. Nuevos sistemas, basados en avanzados equipos de análisis y monitoreo, controlan y optimizan el rendimiento de los sistemas y equipos de los edificios, identificando lo que debe ser ajustado o reparado, y eliminando operaciones ineficientes. Estos sistemas casi no requieren inversión de capital, pues se apoyan en la nube y en sofisticados algoritmos que no estaban disponibles en los sistemas tradicionales de control de edificios.

Otra de las tendencias vigentes es la expansión de la energía solar, sostenida por la caída de los precios. Un caso mencionado en la encuesta es el del proveedor de servicios de energía SolarCity, que tras comenzar a ofrecer certificados de valores en forma directa a los usuarios vio subir el precio de su acción de US$ 8 a más de US$ 50, hasta lograr una capitalización de mercado superior a los US$ 4.000 millones. Líderes de la industria como Duke Energy y GE tomaron nota y se lanzaron a invertir en compañías solares.

Futuro inmediato

Uno de los campos en los que se esperan novedades es el de los motores de vehículos de transporte, dada la visible tendencia al incremento de las inversiones en motores de avanzada y en nuevas tecnologías, en reemplazo de sistemas convencionales como el de combustión interna. Los motores híbridos de próxima generación aumentarán la eficiencia energética e impulsarán el desarrollo de combustibles alternativos. En paralelo con esta tendencia se vaticina un aumento de la colaboración, tanto horizontal como vertical, algo que contribuirá a concretar un salto hacia adelante en las tecnologías sustentables para el transporte.

A su vez, la profundización del “derecho a saber” sobre el consumo de energía hará que los diseñadores de políticas municipales y los ciudadanos en general exijan información más detallada, en un contexto claro y de fácil comprensión y acceso.

Dos tendencias adicionales de corto plazo en el campo de la energía anotadas por los especialistas son, en primer término, la reducción de los costos operativos debida a la limitación de la demanda de electricidad y a los programas de respuesta al consumo financiados por el proveedor. Los propietarios y ocupantes de edificios comenzarán a entender que el consumo descontrolado tiene un impacto negativo sobre la red, la confiabilidad y los costos.

La segunda de estas tendencias es hacia un mayor rango de aplicaciones de energías alternativas. A medida que la industria de las energías renovables crece y mejora por obra del avance tecnológico, los costos de estos sistemas decrecen, lo que permite anticipar una aceleración del desarrollo de aplicaciones solares, eólicas, de biomasa y de celdas de combustible.

Por otra parte, los estudiosos observan una tendencia al almacenamiento de energía, fundamentalmente de origen solar, que conduciría a la creación de “subestaciones” conocidas como “microgrids”.

La mirada puesta en 2020

Imaginar lo que ocurrirá a finales de la década no parece un desafío para los expertos. Situados mentalmente en 2020, avizoran ciudades que administran ecosistemas amigables con la innovación, construidos alrededor de tres parámetros: innovación cívica, delegación de poder en la comunidad e impacto social. Es sabido que las ciudades se adaptan mucho mejor a los cambios cuando los residentes tienen total acceso a un amplio rango de tecnologías y participan, como ciudadanos informados, en la toma de decisiones acerca de las políticas públicas.

Según se estima, dentro de cinco o seis años los cambios en el consumo contribuirán a impulsar una drástica expansión de la producción de energías renovables, en el marco de una economía cada vez menos basada en el carbón. Sin embargo, el principal facilitador de la economía sustentable será la innovación tecnológica orientada a incrementar y hasta duplicar la productividad de la energía.

Desde una perspectiva de sustentabilidad enfocada en las tecnologías que mejoran la eficiencia energética, la mayor diferencia en los próximos años la marcará la reducción de las emisiones de carbono, aunque igualmente importante será el enfoque que la comunidad le dé al uso de estas tecnologías, en el marco del compromiso ciudadano con la búsqueda creciente de una mayor calidad de vida.

En 2020, en el sector inmobiliario, para tener éxito en la venta de propiedades habrá que demostrar que los edificios cumplen con los estándares de ahorro de energía. La utilización de tecnologías inteligentes y de conceptos de energía alternativos, combinada con una mejora operacional sostenida, probablemente supere las expectativas, apuestan algunos especialistas.

De la encuesta surge que la capacidad de “conectividad” no pasará solo por el ancho de banda Wi-Fi, sino por una conexión más profunda a los sistemas naturales de los cuales dependemos los seres humanos.

La impresión que dejan las opiniones vertidas en la encuesta es que, si bien es improbable que para 2020 se esté transitando ya por el camino correcto, es muy posible que nos estemos moviendo hacia la sustentabilidad en una escala significativa.

El peso de la responsabilidad de lograr que las cosas se encaminen recae sobre los grandes sectores interesados en la sustentabilidad, pero también les cabe un papel protagónico a los nuevos emprendimientos innovadores, determinados a colaborar en un ambiente en el que todos ganen.

TAGS: RSE y sustentabilidad, Innovación, Energías renovables, Tendencias.

POR: © WOBI

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