Contenido Principal
Santander Río

TMG fue fundada por Juan y Omar García en 1962. Comenzó como fábrica de piezas de tornería, taladros y electrobombas. Hace más de 20 años viraron al negocio de la planchas de patines y, de la mano de la tercera generación, Guillermo, el presente de la empresa es muy bueno y su futuro aún mejor.

En 1962 Juan García y su hijo, Omar, decidieron emprender y comenzaron a fabricar piezas de tornería en Venado Tuerto. El negocio prosperó con dos nuevos productos: taladro y electrobomba a 12 volts. Esto permitió que TMG creciera considerablemente.

Los hijos de Omar, Daniel, Viviana y Guillermo eran patinadores, por lo que su padre solía hacer caños o cosas que el club solicitaba. En una de esas ocasiones, el profesor de patín le consultó a Omar si podía realizar algunos patines (la plancha que va debajo de la bota) debido a la escasez, a lo que el dueño de la empresa accedió, y de manera rudimentaria fabricó su primer patín.

Con esas mismas planchas, el hermano más grande, Daniel, compitió y ganó, lo que significó una inyección anímica importante para dedicarse de lleno a este proyecto.

Actualidad

Hoy TMG, manejada por Guillermo (44) y Omar (79), es la número uno a nivel nacional en patines. Tal trascendencia tomó la compañía que el programa Soy Luna, producido por Pol-Ka y transmitido por Disney Channel usa los productos de la empresa de Venado Tuerto.

“Estamos totalmente abocados a la fabricación de los patines. Con el programa de Disney la demanda creció mucho. Además sirvió para que se haga más popular”, explica Guillermo, y aclara: “El taladro y la bomba lo hemos dejado relegados, ya se venden poco”.

Con respecto a la proyección a futuro, Guillermo comenta que el objetivo es seguir creciendo en el mercado de los patines, por lo que la innovación y los nuevos modelos deben estar siempre presentes para no quedarse atrás. “Las exigencias de ahora no son las de hace 10 años”, agrega.

La importancia de Santander Río

Cuando la demanda creció, debían modernizar sus instalaciones para poder continuar. Es por eso que el Banco les dio un crédito para comprar un torno computarizado de control numérico. “Eso nos ayudó mucho porque necesitábamos suplir la demanda y el préstamo salió rápido. Es un torno muy caro y para cualquier pyme hubiera sido difícil”, subraya Guillermo.  

En primera persona

Banco Santander Río: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ser tu propio jefe?

Guillermo García: Ventajas, todas. Desventajas es que nunca tenés un corte. Yo a casa llevo pocas cosas, pero si hay que quedarse después de hora, te tenés que quedar vos. Si hay que venir un sábado, tenés que venir vos.  Es una responsabilidad enorme. Por eso mismo cuando lo invito a mi viejo a comer a casa le aclaro de antemano: no se habla de trabajo.

Cuando eras chico y tu papá estaba con TMG, ¿te imaginabas llevando adelante la empresa, o querías hacer otra cosa?

No te puedo decir que yo pensaba “tengo que estar acá” y tampoco un “qué bueno, tengo esto”,  pero lo que sí empezás a ver cuando terminás la escuela y te encontrás con un ex compañero tuyo que no puede encontrar trabajo, por ejemplo, es que estás en una situación de privilegio. Además, desde chico estaba metido en la fábrica. Fue todo una consecuencia que se fue dando, porque inclusive iba al Colegio Industrial.

Teniendo en cuenta que la empresa la fundo tu papá con tu abuelo, ¿qué responsabilidades o satisfacciones te generan seguir ese legado?

En Venado Tuerto hubo muchas empresas que eran muy importantes, muy grandes y los hijos las fundieron, entonces existe el dicho, cuando se reúnen industriales viejos, “no la doy la empresa a fulano, porque seguro te la choca”. Ante todo, en esa sociedad de industriales importantes de Venado vos pertenecés, pero también miran a ver si “el hijo de Omar” hace las cosas bien. Lo mismo también cuando alguna situación con un cliente o un proveedor se ponía brava y me decían “pasame con tu papá”, hasta que uno con el tiempo demuestra que hablar con mi papá o conmigo es lo mismo.

¿Cómo cuidan al cliente?

Cumpliendo. Si te digo que para mañana está tu pedido, está. Tiene un año de garantía, le reponés la pieza rota en caso de que sea necesario. En todas esas acciones el cliente sabe o termina aprendiendo quién sos. Y el otro es la calidad del producto. Podés ser muy leal pero si el producto es malo no te va a comprar nadie. A lo sumo te dirán: “juntémonos a comer un asado pero no te compro tus patines” (risas).

¿Cuál es la regla de oro para que una pyme subsista tantos años y en diferentes contextos económicos?

Los cimbronazos hay que aguantarlos si es que hacés los deberes, las cosas bien y guardás dinero para estas situaciones.  En el 2001 trabajamos medio día 11 meses, y de un mes al otro repuntamos y pasamos de media jornada a hacer horas extras. Hay que hacer las cosas bien.

¿Alguna frase que los identifique?

El eslogan nuestro, que lo creó el viejo hace varios años, es: “hacer lo mejor, es lo que mejor hacemos”.

TAGS: Empresas familiares, PyMEs, Casos de Éxito

Santander Rio

Santander Río® 2017
Todos los derechos reservados.