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La calidad como clave del éxito

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El impulsor de Bioesthetics, Ricardo Ghigliazza, habló en exclusiva sobre el inicio y desarrollo de su compañía que, con tan sólo cinco años de antigüedad, crece a pasos agigantados. Además compartió su mirada sobre management y explicó algunos tips que lo ayudaron a llegar a este gran momento, con una fuerte visión de expansión.

Uno de los denominadores comunes entre quienes toman clases en una escuela de negocios, es que asisten con la expectativa de conocer varios casos de estudio que reflejen el éxito empresarial. Incluso los mismos profesores se nutren y citan con frecuencia estos ejemplos prácticos que, fuera de los libros, reflejan verdades sobre aciertos y errores que cometieron -y cometen- las más pujantes compañías en su carrera por alcanzar sus objetivos. 
Aunque hasta ahora no figura en ningún artículo académico, la historia de Bioesthetics bien podría ser un caso de estudio o ejemplo de Argentina por, ante todo, sus tasas de crecimiento que desde hace tres años superan el 100% anual. 
Sin embargo, para entender mejor este fenómeno hay que conocer a Ricardo Ghigliazza (36) quien, -con una cuota de filantropía y otra de buena excentricidad en su personalidad-, es el director e impulsor de la compañía. "Diseñamos un lugar inspirados en un nuevo concepto de Club de Salud Estética que surgió en la ciudad de Nueva York. Puntualmente ofrecemos tratamientos de belleza no invasivos con dispositivos de la más avanzada tecnología mundial, única en el país. Entre las opciones más destacadas contamos con maquinaria de punta de origen israelí para hacer aparatología, junto con tratamientos faciales y corporales", explica.
Lo cierto es que, más allá de los innovadores tratamientos que desarrollan en Bioesthetics, Ricardo insiste en que lo que se lo ofrece al cliente es la experiencia completa de regalarse un tiempo para la belleza y el relajo, una propuesta que comienza con la reserva de un turno y termina al salir del local porteño ubicado en Migueletes 1188, barrio de Belgrano. En ese sentido, se preocupan por hacer de la alta calidad un valor fundamental acompañado por el servicio personalizado. 
"Apostamos a la calidad y somos todos muy exigentes con nosotros mismos, porque lo que brindamos es una experiencia, es la comodidad, la tranquilidad, es un tratamiento personalizado que marca la diferencia con los centros de estética. Este concepto es de los llamados <Blue Ocean>, salimos al mercado con algo nuevo que no tiene competencia directa porque no existía de antemano", dice Ricardo y agrega que en todos los procesos, los recursos humanos resultan primordiales, junto con estar ubicados en una zona estratégica y contar con la mejor tecnología del mundo, de las empresas Syneron y Sorisa. 

Inicios 

La empresa como tal, nació en 2010 pero como suele ocurrir, la idea surgió mucho antes. "Tuve la oportunidad de viajar al mundial de Alemania 2006 y allí, en un spa, vi una tecnología que me llamó la atención. Ese interés se combinó a que estoy muy inspirado por mi abuelo quien fue un gran médico pediatra. La medicina y la tecnología en conjunto me entusiasmó y comencé a investigar muchísimo hasta que cuatro años después pudimos armar Bioesthetics", dice Ricardo. 
Según lo que relató, el primer año estuvo doce horas por día trabajando en el proyecto y concentrado con su equipo en el aprendizaje y no en los ingresos. "Éramos como un instituto de investigación, la realidad es que teníamos a los profesionales súper formados pero la tecnología era tan nueva que había que relacionarse. Incluso nosotros aún le mandamos informes sobre los resultados y descubrimientos a los propios fabricantes de los dispositivos", relata. 
El gran salto ocurrió cuando se dieron cuenta de que sabían "más que los propios proveedores", ese fue el momento del lanzamiento con publicidad. 
Asimismo, Ricardo destaca que desde un primer momento, formaron una cultura totalmente distinta en comparación con la de los médicos que tienen centros de estética. "Tenemos una cultura empresaria. El médico tiene una concepción del negocio diferente a la de un empresario. El médico estudia para salvar vidas, nosotros para crear experiencias beneficiosas y venderlas, esa es la chispa de la tecnología aplicada a la belleza.
"Una de las cosas que tuvimos en cuenta fue que en 2004 el 70% del negocio de la estética estaba en manos de los cirujanos plásticos, hoy el 80% se lo llevan los lugares como este, hay un cambio en la tendencia y ocurre porque esto es muy seguro, no hay casos de mala praxis", dice el director. 

El apoyo de Banco Santander Río 

"Gracias a Banco Santander Río pudimos en un principio adquirir nuevas maquinarias. Vinieron los gerentes, vieron nuestro potencial como negocio y desde entonces nos acompañan. Incluso firmamos un convenio de beneficios y aparecimos en la home. Estamos agradecidos porque es un banco que si le explicas las cosas te ayuda. Nos han prestado a una tasa de interés muy atractiva. Hoy ya contamos con 16 consultorios y 40 maquinas, y podemos seguir expandiéndonos con nuestra política de línea: darle opciones al cliente que sean alternativas que él nunca nos hubiese pedido, sorprenderlo", dice Ricardo quien participó también de los programas de formación universitaria brindadas por el banco. 
Al respecto, opinó que las capacitaciones son "muy buenas"porque "es grandiosa la idea de que Santander Río eduque a muchos empresarios pymes, que tal vez no tuvieron formación pero tienen empresas que funcionan, es algo a la vanguardia. Apostar a las Pymes y es lo que hacen los grandes países del mundo". En ese sentido, agregó que formó parte del Programa Universitario Santander Río Advance dictado en la Facultad de Ciencias Económica de la UBA y que "cuando tenés conocimientos, te animas a hacer más cosas"

En primer persona 

-¿Qué objetivos tienen a corto plazo?, ¿Y para un futuro lejano? 
- El crecimiento se acelera año a año, y a corto plazo queremos mejorar aún más la calidad; aunque pensemos que todo está bien siempre se puede superar. 
A largo plazo, queremos transformarnos en el principal player de Argentina, aún estamos trabajando mucho en la construcción de la marca pero queremos abrir tres sucursales más de aca a 2020, en parte con fondos propios y con financiamiento de Santander Río. Apostamos a un modelo de negocios en el que yo no soy médico, soy empresario y hago la gestión. Eso marca la forma en la que las cosas se hacen acá adentro, el nivel de seniority, como se atiende a la gente. Todo está concebido como una gran empresa, queremos tener 60 sucursales en Argentina y otras en Brasil, y México, hicimos un análisis súper exhaustivo del mercado y esa es nuestra proyección. 

-¿Siempre pensaste en ser emprendedor? 
- Siempre tuve espíritu emprendedor pero haber trabajado para grandes directores antes de emprender fue fundamental. Destaco la importancia de tener varios mentores porque aprendí muchísimo de ellos, de mis jefes, creo que antes que aprender a mandar hay que aprender a obedecer. Todos tenemos una parte innata de emprendedurismo y otra que se desarrolla. 

-¿Qué cualidades deben tener los emprendedores para destacarse? 
- Como emprendedor apunté siempre a la calidad. Otra premisa es que no es malo tomar deuda si se toma bien, calculada a una tasa de interés. 
Creo que emprender es más corazón que mente, es cuestión de seguir adelante más que de intelecto. Es coraje. Creo que el verticalismo ya no es útil, es vital relacionarte bien con tu equipo. Por eso una clave es escuchar a quienes trabajan con vos, yo daba lineamientos y muchas veces alguna de las 25 personas que trabajan conmigo me decían que algo estaba mal. Lo mejor es escucharlos y aprender de lo que proponen. Hay ideas brillantes y las implementamos rápido. 
Hoy en día también es vital defender la conciencia ambiental con actualizaciones en tecnología que consuman menos. Asimismo, en mi opinión es fundamental la calidad sobre todo, ya hay varios papers por ejemplo de Harvard Business Review que destacan la importancia de la calidad. 

-¿Qué le dirías a esas personas que están esperando el momento justo para emprender o que tienen dudas? 
- Es como la dieta, no hay que postergarlo, hay que empezar mañana. El Big Bang de una empresa es cuando creas el nombre y la idea, esa es la explosión, es demasiado grande para desaprovecharlo. Argentina está repleta de oportunidades y aunque me duele decirlo hay gente que hace las cosas muy mal, otras que las hace mediocremente y otros muy bien. Confiemos. Un ejemplo es que tenemos cinco premios Nobel; Japón sólo tiene uno y es una potencia mundial. Les diría que empiecen que hay oportunidades y talento. 

-¿Cuál es tu clave del éxito? 
-Creo que el secreto es que no lo hay, sólo insistencia persistencia, sacrificio, perseverancia, trabajar y estudiar. También hay que hacer grandes sacrificios, vendí mi inmueble y mi auto para poner dinero en este proyecto, el riesgo medido es totalmente beneficioso. Los valores de cada empresa reflejan el pensamiento del líder, por ejemplo, creo que la gente trabaja conmigo y no para mí. Ser serio en lo que uno hace permite que todos los perciban y logra beneficios. 
Hoy como consecuencia de todo eso estamos al límite de capacidad y vamos a cerrar el 2015 con un 115% de crecimiento y el 65% de nuestros clientes son recurrentes. Como dice el dicho lo importante no es que vengan sino que vuelvan, y eso es gracias a la calidad. 

http://www.bioesthetics.com.ar/

TAGS: Casos de éxito, Pymes en desarrollo, Programa Universitario Santander Río Advance, Emprendedores, Emprendedurismo.

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