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Empresas cebra, tecnología y comunidad

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Equilibrio, sinergia y mujeres tomando decisiones. Las Cebra se presentan como un modelo de gestión alternativa con todo lo necesario para competir.

Puede que las empresas unicornio sean los nombres que van a quedar en la memoria colectiva cuando, en el futuro no tan lejano, se revean los fenómenos económicos de la historia reciente. Pero más allá de los billones, del glamour de Silicon Valley, de las especulaciones sobre compras y ventas entre millonarios y del mundo de quienes determinan cómo se ve el mundo, también han nacido en esta era de tecnologías de la comunicación una serie de compañías que comparten el mismo espíritu de época que las unicornio, pero cuyos fines y el sentido de su conformación como empresa las diferencian y las hacen únicas: las empresas Cebra.

Ya desde la denominación hay una brecha clara: mientras las unicornio se refieren a startups que parecen irreales por su crecimiento y por cómo se imponen como verdaderos gigantes del mercado virtual, el modelo de negocio de las empresas cebra es mucho más terrestre y de evolución “natural”. Y también, y para hacer notar que el nombre no es inocente en absoluto, las cebra tiene un principio notoriamente distintivo: el respeto por el entorno (económico y social) en el que existen. Las cebras, por definición, cuidan de no sobreexplotar su espacio y buscan un equilibrio de sinergias con sus lugares de pertenencia.

Distintos orígenes y distintas ideas

Si se va a los orígenes de esta camada de emprendedores autodenominados, sobresale una distinción clave en relación con sus colegas que llena las tapas de las revistas especializadas: económicamente, el origen y las herramientas con las que cuentan los jóvenes cebra son menos poderosos comparados con las costosas universidades y las rondas de inversión primaria que dieron a luz a los directivos de los billonarios unicornios.

También esa autodenominación dice algo. Mientras “unicornio” es un rótulo otorgados por especialistas en el mundo de las finanzas, las cebra eligieron conscientemente llamarse así.

Durante una entrevista, una de las fundadoras de este movimiento de emprendedores, Aniyia Williams, mencionó algunas diferencias más entre cebras y unicornios. Según ella:

  1. Los unicornios buscan el crecimiento exponencial, mientras que las cebras buscan una prosperidad sostenible.
  2. Los unicornios favorecen los monopolios; las cebras, la pluralidad.
  3. bsp;       Competición (unicornios) frente a cooperación (cebras).

Williams explicó que para algunas fue “una lucha constante para convencer a los inversores”, los capitalistas de riesgo, de que su idea era buena. "Hice mi propuesta de venta a más de 100 inversores y sólo terminé convenciendo a dos", afirmó la joven, quien llegó a invertir capital propio en su proyecto.

“Estaba tratando de construir una especie de Apple para la moda. Pero no pretendo construir un negocio multimillonario. Eso ni siquiera va de la mano con el estilo de vida que quiero", señaló Williams, quién quedó embarazada durante la época en la que desarrollaba su empresa. Esa perspectiva, claro, la llevó a pensarse a sí misma como emprendedora de una manera diferente.

Después de esa larga búsqueda por encontrar inversores que confiaran en un proyecto sin pretensiones billonarias ni intenciones de monopolizar plazas de mercado, Williams conoció a otras mujeres que tenían emprendimientos y problemas similares. Con el tiempo, terminaron por asociarse e hicieron una primera reunión en la ciudad estadounidense de Portland donde las fundadoras (Jennifer Brandel, Mara Zepeda, Astrid Scholz y la mencionada Williams) invitaron a potenciales inversores para discutir estrategias.

Que todas las fundadoras del movimiento cebra sean mujeres también señala un espíritu del tiempo claro, que, lejos de ser una particularidad fortuita, indica qué perspectiva de igualdad de oportunidades y la competencia tienen las empresas cebra.

En este sentido, vale mencionar que uno de los inversores principales del emprendimiento de accesorios de Williams es Backstage Capital, una organización que financia específicamente empresas establecidas por mujeres, minorías étnicas y por integrantes de la comunidad LGTB.

“Creo que las empresas nunca tuvieron la oportunidad de crecer tan rápido como en estos días. Y eso implica muchos dolores de crecimiento, a menudo a costa de las personas a las que sirven. No pensamos que los unicornios no debieran existir; simplemente consideramos que nosotras también merecemos ese espacio. Y tratamos de hacer ver que hay muchos negocios y emprendedores que se están quedando fuera", sostuvo la líder de las cebra.

El tiempo y lo que hagan durante ese tiempo determinará hasta dónde pueden llegar las intenciones de este grupo de mujeres emprendedoras. Y, sobre todo, la de una de sus máximas primordiales: “Que el rendimiento de los accionistas no triunfe sobre el bienestar colectivo”.

TAGS: emprendedurismo, empresas cebra, empresas unicornio, responsabilidad social, mujeres emprendedoras

POR: Juan José Relmucao

Juan José Relmucao es corresponsal de Noisey, Thump, Creators Project y Vice Sports Latinoamérica. Además ha colaborado con medios argentinos como  Buenos Aires Económico, Tiempo Argentino y Brando. También ha sido docente de Taller de Redacción Periodística en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, integrante del Observatorio de Culturas Políticas del Centro Cultural de la Cooperación y redactor publicitario para A&E América Latina.

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