Contenido Principal
Santander Río

A los nueve años, Reuben Paul es un niño prodigio y el CEO más joven del mundo. Fundó una empresa de juegos educativos y aplicaciones móviles, y dicta conferencias sobre seguridad en internet.

Todos los asistentes a la Cumbre Ground Zero de Nueva Delhi sobre seguridad informática que se realizó en noviembre de 2014 querían ver y escuchar la disertación de una sola persona: Reuben Paul, el CEO de la compañía Prudent Games que desarrolla y diseña aplicaciones y juegos educativos para enseñar matemáticas, ciencia y ciberseguridad. Hasta aquí, nada raro, salvo por la edad del conferencista: ocho años en ese momento. La insólita noticia del niño maravilla circuló por los portales de noticias casi tan rápido como Reuben aprendió computación. Tenía apenas cinco años cuando su padre, Mano Paul, un profesor de seguridad informática, decidió incluirlo entre sus alumnos.

En un reportaje que le hizo el escritor David Bisson para CBS News de Austin, el chico dio consejos sobre el tema: “La seguridad informática tendría que ser parte del plan de estudios en las escuelas”, dijo. “Sobre todo cuando se trata de ayudar a los niños a evitar el fraude electrónico, conocido como ‘phishing’. O tal vez debería ser una unidad independiente de los laboratorios de computación. Los profesores podrían comenzar a enseñarles a los niños pequeños los conceptos básicos, como elegir contraseñas más seguras, por ejemplo. Al mismo tiempo, es fundamental que todas las personas analicen en profundidad cuestiones vinculadas con la seguridad y aprendan acerca de cómo trabajan los hackers, qué es la ingeniería social y cómo mantener la seguridad en las redes sociales, entre otras cosas. Para los niños, la base de ese aprendizaje debería ser mediante juegos, de modo tal que les resulte algo divertido y no bajo presión.”

“¿Y cuál es la responsabilidad de los padres?”, le preguntó Bisson. “Tienen que adquirir cierto dominio sobre seguridad cibernética, de modo tal de poder advertirles a sus hijos sobre los peligros online”, respondió Reuben. “Pero, sin un conocimiento básico sobre piratería, es muy difícil que eso ocurra. Los niños necesitan sentirse cómodos cuando hablan con sus padres o con sus profesores.”

Pequeña y mediana empresa

La empresa Prudent Games nació a través de un concurso de talentos de la Harmony School of Science de Austin, en Texas, la escuela a la que asiste Reuben. La consigna del programa era que los alumnos pensaran juegos de cualquier tipo, siempre que fueran educativos. Los compañeros de Reuben diseñaron diferentes juegos de mesa, variantes de los ya conocidos. Pero él, fanático de los videojuegos, pensó en una aplicación para iPhone destinada a enseñar matemáticas mediante un juego de Ninjas. Su padre lo ayudó con el código y así nació Shuriken Math, por el momento exclusiva para productos de Apple.

La app fue un éxito en el colegio y entre los sorprendidos profesores. Uno de ellos se interesó por ver cómo podría ayudar al resto de los alumnos a que aprendan matemáticas. En consecuencia, comenzaron a promocionarla y a evaluar posibles asociaciones con otras instituciones educativas. El boca en boca y el efecto contagio fue la clave para la viralidad. Porque fueron los chicos los que les pedían a sus padres que les compraran la app. Y fue entonces cuando, a mediados de 2014, el padre de Reuben decidió que ya era momento de profesionalizar el asunto y crear la empresa Prudent Games.

Uno de los primeros productos lanzados, que generó muy buenos comentarios, es Cracker Proof: una aplicación interactiva cuyo objetivo es educar, y al mismo tiempo jugar con el usuario, sobre cómo fabricar una contraseña segura. El desarrollo no solo apunta a los menores, sino también a los colegios, empresas y educadores.

Sueños grandiosos

Pero el gran protagonista es Reuben. Los medios lo buscan para hacerle entrevistas. Él, que nació en enero de 2006, repite que quiere crear un mundo seguro para los chicos y sus padres. En la biografía que aparece en el sitio de la empresa, armado por su padre, puede leerse que cuando no estudia seguridad informática o programa, Reuben toma lecciones de arte, piano y batería. Le encanta nadar, pero sobre todo practicar Kung Fu. Y con tanta dedicación que ya es cinturón negro de ese arte marcial chino.

El mundo infantil ya no es lo que muchos creen. Los chicos transitan una infancia llena de pantallas, y la tecnología los lleva a crear nuevos escenarios que antes solo estaban reservados a la imaginación de los adultos. Como Reuben, que con nueve años recién cumplidos habla de seguridad informática, mientras que junto a su hermana menor mira de reojo los dibujos animados en Cartoon Network.

TAGS: Emprendedurismo, Juegos educativos, Aplicaciones móviles, Seguridad informática.

POR: Reuben Paul // © WOBI

Santander Rio

Santander Río® 2017
Todos los derechos reservados.