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El desafío de plasmar una visión artística

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“Cuando  algo  tiene  identidad  y  peso,  su  cualidad  es  atemporal.”  Gustavo Santaolalla, músico y productor argentino  radicado en los Estados Unidos desde  1978,  formó parte de bandas de diferentes géneros y también ha grabado discos solistas. 

Café Tacuba fue uno de sus primeros éxitos como productor. A dos décadas del lanzamiento del emblemático álbum Re, Santaolalla recuerda sus comienzos en la industria. Después, cuando se dedicó a musicalizar películas de afamados directores, llegarían más reconocimientos: dos premios Oscar —por Secreto en la Montaña y Babel— y más de una docena de Grammy.

Conocí a Café Tacuba en la Feria del Libro de El Chopo, en México DF. Allí los vi tocando en condiciones muy precarias, en especial por el sonido del lugar. Sin embargo, como siempre me he  guiado por  la  intuición —porque no sé leer ni escribir música—, de inmediato advertí en ellos algo original, único y diferente. Pero sobre todo una gran identidad, cualidad que valoro desde mis comienzos.”

“Me contacté con ellos y empezamos una relación de amistad. En aquel momento yo no tenía un sello discográfico. Era un productor que estaba luchando para establecer mi marca en la industria. Por ese entonces tampoco había productores de música alternativa. De hecho, la palabra “alternativa” ni siquiera existía como concepto de música. Por lo tanto, apostaba a que una casa productora grande firmara con el grupo y yo pudiera producirlos.”  

“Fue una tarea muy difícil: me llevó un año y medio. Tras tres intentos fallidos en grabadoras que no se mostraron interesadas, logré que el presidente de Warner Music aceptara verlos tocar en un lugar icónico de lo que luego fue el rock mexicano: El look. Era un antro, pero por ahí habían pasado Maldita Vecindad y Caifanes, el germen de todo lo que vendría después. Volé desde Los Ángeles para acompañar al presidente, pero no pudo viajar y mandó a otra persona. No me importó, con tal de tener la oportunidad de mostrar a la banda.” 

“Recuerdo aquel show hasta el día de hoy: fue el peor de Café Tacuba en toda su carrera. El sonido era espantoso, lleno de acoples. Un desastre. El enviado de Warner Music se retiró en la mitad. Me llevó otros seis meses convencer al presidente de que les diera otra oportunidad, y finalmente los vio en Rockotitlan. Allí percibió lo mismo que yo: había algo único en ellos. En 1992, el grupo firmó con Warner para grabar su primer álbum: Café Tacuba. Fue un éxito total. En las primeras semanas se vendieron miles de copias de ese disco que los estableció en el mapa.” 

“En 1994 llegó al mercado Re, el segundo álbum de Café Tacuba, una contribución importantísima a la música alternativa hispana. En noviembre de 2014, cuando se propuso festejar las dos décadas de Re, la banda agotó las entradas para cinco conciertos en el Auditorio Nacional de México, uno de los recintos más prestigiosos del mundo. Así quedó demostrada la vigencia del proyecto, y también que cuando algo tiene identidad y peso, su cualidad es atemporal.” 

“Como productor, siempre demandé mucho de los artistas con los que trabajo. Elijo a los que tienen una gran visión, como Café Tacuba, Juanes, Divididos, Kronos Quartet. Son muy diferentes, pero saben exactamente lo que quieren. Por mi parte, me sentí en la obligación de ganarme su confianza. Demostrarles que sabía cuál era su visión artística, y que yo podía ser el instrumento para plasmarla de la mejor manera. Hay un arte que tiene que ver con hacer música, con componer, con poner letra, con hacer arreglos. Pero hay otro arte, que es el de hacer que todo eso se registre a la perfección en un álbum: eso es producir.” 

TAGS: Arte, creatividad, talento. 

ENTREVISTADO: GUSTAVO SANTAOLALLA // © WOBI

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