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Mejores negocios, mejor mundo

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Ciudades al borde del colapso, cambio climático, consumidores que no perdonan: el mundo intenta ir hacia la sustentabilidad, ayudado por empresas comprometidas y movimientos sociales. En este contexto, los líderes empresariales deben emprender nuevos rumbos para adoptar modelos económicos más sostenibles e inclusivos.

Mientras la tecnología impulsa el lanzamiento de una nueva generación de soluciones amigables con el planeta, empiezan a destacarse algunas de las principales tendencias que dominarán la actividad sustentable en los próximos meses y años. La búsqueda de caminos que conduzcan al ahorro energético, tanto por reducción del consumo como por la utilización de sistemas más limpios y eficientes, irá acompañada de cambios comerciales y culturales que consolidarán políticas de información abierta, transparencia, inclusión y modelos colaborativos.

Economía Circular

La Comisión de Negocios y Desarrollo Sustentable, lanzada en Davos en enero de 2016 (y cofundada por Mark Malloch-Brown y Paul Polman), tiene como objetivo mapear el premio económico que podría estar disponible para las empresas si logran los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU: 17 objetivos para terminar con la pobreza y el hambre, lograr la igualdad de género y enfrentar el cambio climático para 2030. En su informe principal, Better Business, Better World, la Comisión describe cómo las empresas pueden contribuir a la consecución de estos objetivos, también llamados Objetivos Globales, que –según apuntan– ofrecen a las compañías una tremenda nueva estrategia de crecimiento que también podría ayudar a reconstruir la confianza con la sociedad. El logro de los ODS podría generar al menos 12 trillones de dólares en valor comercial para 2030 y generar hasta 380 millones de empleos.

El informe destaca a la economía circular como uno de los cinco modelos de negocio clave que cambiarán las reglas del juego, y que ayudan a hacer realidad los ODS y las oportunidades de mercado que representan. En contraposición al modelo económico lineal – tomar, hacer y desechar–, la economía circular se presenta como un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción, la reutilización y el reciclaje de los elementos. El término abarca mucho más que la producción y el consumo de bienes y servicios; incluye también el uso de la energía renovable, y la diversificación como medio de alcanzar la resiliencia, entre otras cosas.

Las soluciones circulares son críticas ante los varios problemas de sustentabilidad que estamos enfrentando. Por ejemplo, los desechos marinos de plásticos son un problema grave para las empresas. Cada año, 800 millones de toneladas de plásticos se filtran en el océano, lo que equivale a un camión de basura lleno cada minuto. Si las tendencias continúan, tendremos más plástico en el océano que peces en el mar, por peso, en 2050. El origen de gran parte de la basura se detecta fácilmente a través de las marcas y los logos impresos en esos plásticos. Un enfoque circular destacaría el valor de esos plásticos y buscaría la manera de mantenerlos en lugar de tirarlos.

De acuerdo con Andrea Brown, directora de Economía Circular en World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), las empresas necesitan implementar soluciones de circuito cerrado y avanzar hacia la eliminación de "residuos" como un concepto de negocio. En esa línea, algunas empresas ya están encontrando maneras creativas de reutilizar los desechos dentro de sus operaciones, e incluso están buscando intercambiar o comprar materiales secundarios que de otra forma serían desechos. Porque el desperdicio de una compañía puede convertirse en el tesoro de otra. "A medida que las empresas se asocian, se reúnen y compran valiosas aportaciones y productos entre sí, podemos esperar que industrias enteras comiencen a eliminar el concepto de desperdicio y avancen hacia la implementación de la economía circular". Sin embargo, no pueden hacerlo solas; de acuerdo con Brown, las políticas gubernamentales deberían alentar a las empresas a implementar principios circulares.

El factor humano

Como señalan Malloch-Brown y Polman, los cofundadores de la Comisión de Negocios y Desarrollo Sustentable, debemos tener el valor de emprender nuevos rumbos y adoptar un modelo económico que no solo sea de bajas emisiones de carbono, y sostenible desde el punto de vista ambiental, sino que también convierta la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso financiero en nuevas oportunidades de mercado inteligentes, progresivas y orientadas a la obtención de beneficios.

Las empresas deberán recuperar, ante la sociedad, su licencia para operar. En el corto plazo, Malloch-Brown y Polman anticipan una presión mucho mayor sobre las compañías para que demuestren ser un actor social responsable, que genera buenos y adecuadamente remunerados empleos, tanto en sus cadenas de suministro como en sus fábricas y oficinas. "Las empresas deberán demostrar que pagan impuestos cuando se obtienen ingresos; que cumplen con los estándares ambientales y laborales; que respetan la política y las costumbres nacionales donde operan; que integran factores sociales y ambientales en sus decisiones de inversión; y, sobre todo, que se comprometen como socios con otros para construir una economía que sea más justa".

Según destacan los cofundadores de la Comisión, se mantendrán las tensiones entre los negocios y la sociedad a medida que ambos lidian con los cambios producidos a partir de los avances disruptivos de tecnologías como la inteligencia artificial y la automatización. "La tecnología tiene el potencial de impulsar una economía mejor y más sostenible para todos, pero solo si hay un diálogo continuo entre los innovadores y la sociedad. Y los negocios son un puente para esa conversación, ya que pueden aplicar el capital y las habilidades necesarias para escalar nuevas ideas, llevándolas desde el garaje o el laboratorio hasta donde tengan un impacto local y global".

Alcanzar el éxito

El impedimento más grande hacia la posibilidad de ver un cambio significativo radica en un histórico paradigma, todavía vigente en varios casos, según el cual el concepto de empresa rentable es, de alguna manera, completamente opuesto y contradictorio a lograr una diferencia positiva en el mundo.

Sin embargo, existen motivos para ser optimistas en términos de lo que ocurre en el sector privado. En uno de los extremos, a nivel de los grandes jugadores, se encuentra Unilever, que ha dejado muy en clara su intención de desvincular el crecimiento de los ingresos brutos de la empresa de su impacto ambiental, y que se orientó al largo plazo con un ambicioso plan de sustentabilidad. También, General Electric, que en los últimos años ha ido impulsando su programa Ecoimaginación en las distintas áreas del negocio, para entregar soluciones de tecnología limpia que generen resultados económicos y ambientales positivos para sus clientes y el mundo. Desde que lanzó Ecomaginación, GE ha invertido un total de US$ 20 mil millones en soluciones de tecnología más limpia, y eso le ha generado ganancias por US$ 270 mil millones. Estos dos son ejemplos de que la sustentabilidad puede ser un motor de crecimiento y de mayores ganancias. Pero también puede generar innovación. Y así lo vio Nike, que entendió que la sustentabilidad puede ser un canal a través del cual innovar, así como es relevante en términos de imagen de marca global.

En otro extremo están las empresas que emergen a partir de los nuevos modelos culturales y económicos potenciados por la creciente conectividad, y que demuestran que podemos abrazar el consumo sostenible sin restringir el crecimiento económico. La economía colaborativa, por ejemplo, está impactando tanto en el mercado inmobiliario como en el transporte con el surgimiento de empresas como Airbnb, Zipcar, Uber. Está cambiando fundamentalmente la forma en que consumimos las cosas. Como apunta Steve Cohen, director ejecutivo del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, "los jóvenes valoran las experiencias sobre la propiedad", muchos millennials (e incluso ya algunas generaciones que los preceden) prefieren reservar un Lyft cuando necesitan un viaje, o alquilar por Airbnb en lugar de comprar una casa de vacaciones. Cohen señala que estos servicios no sólo cuestan menos que sus alternativas, sino que fomentan que las personas compartan más y compren menos, contribuyendo así a un estilo de vida sostenible que genera menos desperdicio a la vez que proporciona una experiencia positiva al consumidor.

TAGS: Responsabilidad social, sostenibilidad, tendencias, emprendimientos sociales, economía circular, Objetivos Globales para el Desarrollo Sostenible

POR: WOBI

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