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Fumigá los gastos hormiga de tu empresa

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Te explicamos cómo detectar los consumos imperceptibles del presupuesto mensual de tu compañía, para que puedas redestinar el dinero a lo que necesites, ya sean insumos o inversiones.

Termina el mes y es momento de hacer el balance de ingresos y de egresos. “No tengo idea en qué se nos fue el dinero”, es la frase que repetís. Si te sentís identificado es porque estás sufriendo una invasión de gastos hormiga, aquellos consumos poco visibles y prescindibles que vas teniendo poco a poco cada día y que pueden llegar a generar grandes pérdidas en la empresa. Estas hormigas pueden llegar a comer casi un sueldo mensual al año. Pero no todo está perdido: en este artículo te vamos a contar cómo evitarlos.

Ejemplos de hormigas que corroen nuestra contabilidad hay muchos: taxis o transportes similares innecesarios para ir a reuniones, compras compulsivas de papelería de oficina, comisiones por uso de cajeros automáticos de otros bancos diferentes al nuestros, cafés y snacks al paso, entre otros.

Estos gastos imperceptibles pueden representar hasta el 15% de nuestro presupuesto mensual. Supongamos que en tu empresa tenés ingresos mensuales por 40.000 pesos, entonces tendrías unos 6.000 pesos en gastos que podrían evitarse. Podemos pensar que un pequeño gasto por un mes no es mucho. Ahora bien, el problema es que estos gastos se van acumulando. Una hormiga no supone ningún problema, pero cien sí hormigas sí: de esta manera, podemos llegar a sumar más de 70.000 pesos anuales en gastos hormiga.

Puede parecer inquietante e imposible de erradicar, pero con simples tips, que implican poner fuerza de voluntad primero y adquirir el hábito después, logramos deshacernos de estos consumos evitables.

¿Cómo fumigar los gastos hormiga?

El principal método para evitar los gastos hormiga consiste en la planificación.               

 

  1. Planificación de compras: comprar lo que se va a necesitar en la empresa en cantidades más grandes o al por mayor, supone un ahorro considerable. Antes de hacer la compra, es importante que pienses bien y de forma inteligente en la lista de artículos y experiencias necesarias mensuales fijas. Por otro lado, cuando se trata de volúmenes más chicos o gastos ocasionales, es recomendable que investigues las promociones que ofrece tu banco en los distintos rubros. Mover la fecha de compra un día puede ser clave para aprovechar un gran descuento.
  2. Registro de egresos: hacé un seguimiento de cuáles son tus gastos, y registrá todos y cada uno, todas las veces que los hagas. Hay varias opciones para llevar a cabo este método: una es la clásica libreta de anotaciones y otra, y más práctica y aggiornada a estos tiempos, son las aplicaciones móviles que permiten llevar la cuenta de los gastos y volcarlos inmediatamente. Algunas apps muy útiles son Monefy y Gastos diarios. Sea cual sea el método que elijas, lo importante es que lleves el recuento.
  3. Revisar los gastos automatizados: muchas veces solemos colocar en débito automático a diversos impuestos o servicios que debemos pagar todos los meses, ya sea por comodidad o para no olvidarnos y evitar retrasos y/o cortes de servicio. Sin embargo, esto puede volverse en contra. Dejarlos correr sin revisarlos pueden elevan sin sentido nuestro nivel de gastos. Ejemplos hay varios: suscripciones a revistas o a sitios web de negocios, a páginas de compraventa de artículos locales o del exterior, o hasta líneas de celular de antiguos empleados que desconocías que seguían habilitadas.
  4. Planificar tus tiempos: frente a los taxis que podrías evitar, la primera clave es: salí antes de la oficina. Perdés algunos minutos de trabajo, sí, pero si planificás de antemano “perder” esos minutos, organizando tus tareas con tiempo estarás ahorrando dinero. Optar por utilizar los diversos sistemas de transporte público de la zona, sacar la bicicleta de vez en cuando o hasta compartir el coche a tu destino, son opciones tanto económicas como ecológicamente más eficientes.
  5. Ahorros bancarios: evitá las comisiones por el uso de cajeros automáticos de bancos diferentes al tuyo, e incluso de diferente red. Por otro lado, aprovechá los beneficios de los paquetes que ofrece tu banco y usalos. Puede representar un gran ahorro de dinero y de tiempo. Ser precavido y tener todo bajo control es nuevamente el consejo.

 

Al final del mes, podemos hacer la cuenta de cuánto ahorramos evitando estos gastos. ¿Eran realmente necesarios? ¿De qué me sirvieron? Probablemente llegues a la conclusión de que no sirvieron más que para perder dinero.

Luego de estos tips, ese dinero que detectaste como “hormiga” podés destinarlo a una inversión pasiva y convertirlos en beneficios para la empresa.

Esta tarea de planificación puede resultar engorrosa al principio, pero, en poco tiempo, formará parte de tus hábitos diarios y significará un cambio importante en tu capital y tu empresa será más eficiente.

TAGS: finanzas, ahorro, gastos hormiga, inversiones, cómo ahorrar, planificación de gastos

POR: Karina Streger.

Mi nombre es Karina Streger. Soy Licenciada en Periodismo de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y especialista en Gestión de Redes Sociales de la Universidad de Palermo. Juego y veo fútbol. Me gusta mucho la música electrónica, las nuevas tecnologías, descubrir nuevos lugares para merendar y aprender idiomas: hablo inglés, francés y (me defiendo en) hebreo y portugués. 

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